La verdadera historia de la playa de l’Ahuir y los intentos por convertirla en buen negocio inmobiliario

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Nuestro colega Gente de la Safor publica un interesante y documentado reportaje sobre la historia de la controvertida playa de l’Ahuir y sus múltiples intentos de convertirla, a lo largo de décadas, en suculento negocio inmobiliario:

 

Hablar de l’Ahuir es hablar de la empresa Rústicas SA y es hablar de la familia Cremades-Carceller.
Si en los años 70, Javier Cremades de Adaro hubiese desarrollado el proyecto previsto allí por su empresa, hubiera ahorrado a sus descendientes algunos problemas posteriores, al tiempo que esa “joya de la corona” que hoy conserva la ciudad hubiera sido víctima del desarrollismo del momento.El ingeniero Javier Cremades de Adaro casó allá por 1952 con la señorita Mary Carceller Coll, dato que no es en absoluto baladí en esta historia. La señorita Carceller, era hija del  ministro franquista Demetrio Carceller Segura, uno de los cerebros económicos al servicio del dictador y que amasó una importante fortuna –los más curiosos pueden seguir a la saga Carceller ligada a la industria petrolífera y cervecera en internet, pero no es esta la rama de la familia que nos interesa ahora-.La familia Cremades-Carceller solía pasar sus veranos en una imponente casona situada en medio de su finca –Rústicas SA- en la playa de l’Ahuir. Sabedor del valor de los terrenos, allí se diseñó un gran complejo residencial llamado Dehesa de los Borja, pero éste, a pesar de que incluso llegó a ser publicitado en los años 70 nunca llegó a desarrollarse. Como en algún medio comentó la misma familia, este proyecto –el de l’Ahuir- sólo era uno más entre los muchos que llevaban adelante. Sus negocios van desde navieras a hoteles, a aventuras en el mundo de la construcción, energías renovables o bodegas de vino.
En los años 70 acercarse en Gandia a la familia Cremades-Carceller era sin duda acercarse al poder. No todo el mundo tenía acceso a audiencia con Franco en El Pardo o navieras que movían cientos de miles de toneladas de crudo por todo el mundo.
La posición de la familia no decayó tras la caída del dictador. Especialmente destacada es su apuesta inversora en Benidorm al socaire del poder que emanaba de Eduardo Zaplana como presidente de la Generalitat. Una aventura hoy en horas bajas que dió en llamarse –no se lo pierdan-  Xeresa Golf y que ha llevado a la empresa a una situación económica crítica, ya que han presentado concurso de acreedores por los magros resultados de la inversión en el perímetro de Terra Mítica.

Así, una importante parte de la derecha gandiense siguió pues rindiendo pleitesía a los poderosos Cremades-Carceller  tras la llegada de la democracia, sin embargo no todo el mundo estaba dispuesto a plegarse a la influyente familia, como bien narró en su día el que fuera presidente del PP gandiense, Enrique Orihuel, tras su dimisión y el defenestramiento de José Vicente Sáenz de Juano para imponer  Rosa Fuster al frente de la lista a las municipales. Probablemente aquella maniobra y algunas posteriores acabó relegando la llegada del PP a la alcaldía hasta el pasado mes de mayo.

Hasta hoy los sucesivos gobiernos locales han optado por proteger la playa, mientras los propietarios deseaban una mejora en las condiciones urbanísticas de la zona y un desarrollo de la misma, algo que a todas luces pasaba por un cambio en el color político del consistorio dada la postura proteccionista mantenida por los ejecutivos de mayoría socialista.

Un cambio que ya se ha producido y que abre la puerta a Rusticas SA a disponer, como activos reales, de sus terrenos en l’Ahuir. La “joya de la corona” sale pues de su urna y se pone a subasta, “al mejor postor”. ¡Hagan juego señores!.

Y vuelta a empezar

La casa de veraneo de una poderosa familiaEl empresario Javier Cremades, cuya familia también es propietaria del Hotel Tres Anclas de la Playa de Gandia, no cejó en su empeño a pesar de la oposición de las distintas corporaciones que, simplemente, dejaron pasar el tiempo, sin modificar el estatus urbanístico del sector.
Así, durante los mandatos de Salvador Moragues y Pepa Frau, varios intermediarios (conocidos dirigentes del PP valenciano y algunos gandienses) se interesaron por buscar fórmulas para acercar posturas y hacer viable el proyecto.
Hubo un segundo intento más elaborado: el proyecto esta vez estaba en manos de un conocido ingeniero local, que llegó a desplegar planos e ideas (no muy distintas de las ya conocidas). Es curioso, pero ese mismo profesional está ahora en la órbita de Arturo Torró, asesorándole en asuntos urbanísticos, y sobre todo, sobre campos de golf.
Habrá, seguro, más oportunidades de seguir hablando del asunto, una vez demostrado el interés del gobierno municipal por sacar adelante un proyecto  en el lugar.    

 

 

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