La Asociación Jazrael de Gandia apuesta por los presos de una forma pionera en España

DSC_0011_2

Cerca de 500 personas son atendidas anualmente en Jazrael

JEZRAEL es una asociación ubicada en Gandia que nace en 2008, sin ánimo de lucro, para proporcionar ayuda en lo que a temas de encarcelamiento se refiere. Destacan los trabajados de prevención, el acompañamiento, tanto del reo como de su familia, y el seguimiento del cumplimiento en prisión, así como de la reinserción a la salida de la cárcel; aunque también gestiona los Trabajos en Beneficio de la Comunidad mediante talleres formativos y  educativos, apoya al Comedor Social y a la Policía Local de Gandia y colabora con el Ayuntamiento de  dicho municipio en la aplicación de medidas judiciales para menores gandienses, así como para casos de violencia de género.

¿Cómo nace Jazrael?

Jazrael nace como resultado de la inquietud del padre Miguel Fons ante el alarmante aumento de la población gandiense reclusa en la institución penitenciaria de Picassent.

Miguel, hijo de Turís, a sus 56 años ejerce de cura en la Safor y, desde 2001, continua su trayectoria como voluntario en la Prisión de Picassent, lugar que año tras año recibe centenares de presos en sus celdas.

“Fue entonces cuando conozco una familia de Gandia que tiene gente en prisión y me nace la necesidad de hacer acto de presencia en ese mundo. A medida que pasa el tiempo voy conociendo más casos y voy visitando familias y acompañándolos a los juzgados. Es por eso que surge el “Centre Endavant”, un proyecto titulado “Projecte Endavant” que abarca las tres patas de toda intervención: la prevención, el acompañamiento penitenciario y la preparación a la libertad”, asegura Miguel.

Jazrael, hoy en día

En la actualidad, Jazrael dispone de un despacho profesional en el Centro de Convivencia Manuel Broseta de Gandia en el que, el año pasado se asesoró a 155 personas con causas penales pendientes, aunque también cuenta con el “Piso-Hogar Endavant”, una vivienda tutelada que en 2014 acogió a 18 jóvenes en riesgo de exclusión social.

Por otra parte, también dispone de la “Unidad Dependiente Endavant”, creada en 2010, que sirve para facilitar a los internos clasificados en tercer grado penitenciario de la Safor, el hecho de quedarse a dormir en el centro, en vez de verse obligados a desplazarse a Picassent a diario, facilitando así la integración familiar, social y laboral de los presos. En dicho centro el año pasado se trabajó con 323 reos, el 12% de los cuales fueron personas atendidas en régimen abierto, la mayoría casos por narcotráfico, mientras que el 30% fueron casos de libertad condicional.

Así, entre los 960 ingresos en el Centro Penitenciario de Picassent y las personas tratadas en Jazrael, se alcanzaron las 1456 actuaciones en 2014, contando también los asistentes a los cursos de reeducación vial TASEVAL y las personas condenadas a efectuar Trabajos de Beneficio de la Comunidad.

Jazrael: una entidad pionera

Miguel asegura que “hay personas que tienen su trabajo en el exterior y su labor en el centro es, simplemente, ir a dormir, pero también hay otras que, al no tener empleo participan en la actividad ONG, que consiste en estar en el centro cuatro horas y media haciendo actividades formativas y culturales, para después ir a casa y a buscar empleo”.

Y es que España es un de los países más progresistas en lo que a regímenes abiertos se refiere y Jazrael es pionera en todo el estado. El padre Miguel confirma que “sí que hay otros sitios con unidades dependientes, pero la mayoría son de mujeres y de madres, aunque también hay pisos de cuatro o cinco hombres. No existe otra unidad de esta envergadura en toda España”.

¿Cómo se organizan?

Miguel es el presidente de la asociación y cuenta con el apoyo de Javier Rovira, con quién se distribuye las tareas diarias, pero además también tiene quince voluntarios que llevan a cabo los talleres programados en el “Centre Endavant”. “De lunes a viernes hacemos actividades distintas en el centro. Entre otros, contamos con un monitor sociocultural, que se lleva a los reos a hacer deporte y a hacer visitas por la ciudad, con un psicólogo y con una profesora que les prepara para el graduado”, afirma.

Maite, voluntaria de enseñanza en Jazrael desde hace tres años explica que “aquí no sólo hay presos, sino que hay personas a las que echarles una mano me hace sentir muy bien, porque son buena gente. Todos los seres humanos son merecedores de ayuda, de colaboración y de no tomarse la palabra solidario como muy bonita, sino hacerla de verdad”.

El Ayuntamiento de Gandia cede 30.000 euros a la asociación

En el mes de diciembre de 2014, el Ayuntamiento de Gandia firmó un nuevo convenio con Jezrael para facilitar la rehabilitación y reinserción social de los reos de Picassent, haciendo posible que éstos realicen trabajos en el ámbito de la seguridad vial durante la entrada y salida de alumnos a los centros escolares, así como de custodia y vigilancia de parques y jardines de la ciudad. En enero se confirmó la aportación económica de 30.000 euros por parte de la casa consistorial para tal efecto.

El reconocimiento del padre Miguel

Después de toda una vida dedicada a la comunidad, el padre Miguel fue nombrado capellán del centro en 2003. Cinco años más tarde se le concedió la medalla de plata al mérito social penitenciario en la Fiesta de la Merced y, en noviembre del pasado año, recibió el Premio a la Solidaridad 2014, dado por Cadena 100.

“Todo lo que sea reconocimiento siempre es de agradecer, pero trabajamos por el bien de la gente y lo más gratificante es ver a personas que ha estado aquí y que, pasado el tiempo, vienen a verme y me cuentan cómo les ha cambiado la vida. El cambio es posible, no es una teoría”.

Mònica Queralt

Deixeu un comentari

Powered by WordPress | Disseny Avant Publicitat