Gandienses atrapados por el “Brexit”

Omar Valero y Noelia Peiró

Era una ocasión que no podía desaprovechar, dos gandienses afincados en Reino Unido que regresaban unos días a nuestra ciudad; momento único para conocer de primera mano lo que ocurre en Inglaterra y los sentimientos que afloran a quienes un día fueron allí buscando progreso para un futuro mejor.

Omar Valero, que forma parte de una multinacional, cambió la universidad española por la inglesa, carrera, máster, doctorado, esfuerzos e ilusiones fuera de casa que le auguraban un desarrollo académico profesional a la altura del puesto que hoy desempeña y que no podría haber soñado en España de haber continuado aquí sus estudios.

Nos relata como de la noche a la mañana ha cambiado la forma de relacionarse las gentes en Reino Unido; como se percibe la tensión sobre las dos facciones enfrentadas de partidarios y detractores de la salida de Reino Unido de Europa, de cómo se hallan dos sustratos sociales enfrentados, por un lado la Inglaterra rural y profunda, por otro lado la City londinense y las grandes ciudades que buscan el progreso; enfrentados ancianos contra jóvenes, personas de nivel cultural medio / alto y personas de nivel cultural bajo. Por un lado se congrega la Inglaterra profunda y oscura, la que sigue soñando en recobrar la gloria del Imperio de Su Graciosa Majestad, la rural, la de bajo nivel educativo y cultural, la de los trabajos más perentorios, en frente y diametralmente opuesta, la clase media, la que antepone el progreso y el futuro a los sueños del pasado, la que quiere permanecer unida al continente. Tensiones antes inexistentes y que hoy son realidad porque al Presidente Cameron se le torcieron las cosas dentro de su partido y salió a la desesperada, prometiendo un referéndum con el único afán de calmar las aguas y desviar la atención mediática sobre las divisiones en el Partido Conservador.

Noelia Peiró asiente con la cabeza y la mirada a cada palabra pronunciada por Omar, su experiencia es similar en algunos aspectos, especialmente en lo que a las relaciones con el vecindario se refiere.

¿Qué ha cambiado entre el momento de votar el Brexit y el segundo después del recuento de las urnas?

Hasta ese punto de inflexión todos eran europeos, amigos, compañeros, colegas, estaban en el mismo barco; tomaban cervezas juntos, disfrutaban juntos durante las ocasiones de ocio, salir a la calle no implicaba mayor diferencia que el rasgo físico –que nadie miraba- o el atuendo con el cual uno podía vestirse, lo realmente importante era ser educado, cortés, correcto en lo laboral, en lo personal, en la vida civil, pues la vida religiosa no tiene la mediatización gubernamental ni el encorsetamiento político que padecemos en España, ellos que se crearon su propia Iglesia en torno a su rey son más laicistas que nosotros que no salimos de un Rouco para meternos en un… cirio.

Omar nos sigue relatando que el “buen rollo” que había en el trabajo y en la calle con los amigos y compañeros de curro ahora se ha trastocado, aparecen dos grupos claramente diferenciados: el de los europeístas que siguen creyendo que todos hacen falta en Reino Unido, que es mejor mantener la economía y la política vinculadas al continente, que nativos e inmigrantes todos son personas, por otro lado el frente “exit-oso”, el de quienes tienen escaso nivel cultural y educativo, de zonas rurales y marginales, de baja cualificación profesional, los ancianos que siguen soñando con el viejo “Imperio Británico” y el de los jóvenes que apenas piensan gracias a este sistema educativo mundial implantado para que no tengamos conocimientos ni capacidades.

Para Noelia y para Omar es duro sentirse “despreciados” hoy, cuando ayer eran queridos; ahora son tratados y considerados socialmente “inmigrantes, españoles, usurpadores de trabajo –por cierto, de un trabajo (el suyo) para el que muy pocos británicos están capacitados y que no pueden desempeñar por falta de cualificación muchos ingleses-, carga para la sociedad (cuando con sus salarios contribuyen a la activación económica mediante las compras, los impuestos, los gastos)”. Esto días atrás no ocurría, los mismos días hace que están perdiendo su poder adquisitivo, sus ahorros menguan y todo se les hace más caro en esta bajada en torno al 10% del valor de la Libra Esterlina frente al Euro, una depreciación que sigue en picado y a la que habrá que añadir los impuestos arancelarios y las dificultades en el trasiego de mercancías con el continente porque los mercados mandan y no entienden de esperas políticas en un país en el que por dimitir ha dimitido hasta el apuntador, los que estaban a favor de irse de Europa han dimitido, los que estaban en contra de irse han dimito, el Presidente Cameron se ha largado sin cumplir su palabra; más parecen “gallegos” que británicos.

En el trabajo le dicen a Omar que esté tranquilo, que él es un empleado altamente cualificado que interviene en procesos de fabricación y decisivos de ámbito supranacional; él les responde: “cuando voy caminando por la calle, en el autobús o estoy comprando en una tienda nadie sabe cual es mi cualificación profesional ni mi rango laboral, solo ven a uno que es extranjero, que habla en español y en un inglés foráneo y desde ahí cambian las miradas, los tonos y el trato”. La gente cambia su actitud, la misma gente para la que ayer no había diferencia y con la que hoy las conversaciones se cargan de tensión.

La realidad, apunta Noelia, “es que aumenta la xenofobia, hay más ataques a los extranjeros, lo que permanecía en estado latente ahora se ha disparado y multiplicado”, es como si les estuviésemos robando el futuro, el discurso de que los inmigrantes, los refugiados sirios, van a convertir Europa en un estado musulmán y a arrebatar todo lo conseguido a los británicos ha ido calando, en un principio parecía que solo en el sustrato social más bajo, pero lo cierto es que ahora también aparecen ingleses de nivel social y económico alto alineados incluso con las posturas yihadistas, algo que desconcierta más la situación.

Dicen casi al unísono Omar y Noelia: Por el momento seguiremos en Reino Unido, es donde estamos construyendo nuestro presente; el futuro quizá tengamos que construirlo fuera, en Suecia, en Canadá… pues las empresas multinacionales tampoco tienen clara la situación, intentan tranquilizarnos diciéndonos que estamos sometidos a la regulación europea pero también advierten que todo dependerá de los próximos pasos dentro del marco legislativo, laboral, económico que dicte el nuevo gobierno y de cómo quede marcada la relación de Reino Unido con Europa, muchas incógnitas que te quitan el sueño por muy tranquilo que uno intente mantenerse.

Algunas conclusiones que sacamos al abordar esta conversación es la orquestación de un “sistema educativo global”  para unificar el pensamiento y las capacidades de los jóvenes, allá a donde vas (Madrid, Londres, La Haya, Copenhaghe…) actúan igual, el botellón es el mismo, la falta de criterio y conocimientos similar. La implantación del “pensamiento xenófobo” que está activando la reaparición de partidos nacionalistas, con la idea de que los otros siempre nos acechan para destruir nuestra cultura particular, en lugar de llevar a cabo políticas integradoras en las que no haya uniformidad pero sí unión. Más fronteras para salvarnos de más miedo. Hacernos creer que los más pobres ocupan nuestros puestos de trabajo cuando somos nosotros los que no queremos realizarlos, la crisis económica ha acentuado esta posición que es falsa de origen ¿quién hace de lavaplatos en un fast-food? ¿el inglés? No, el español, el latino…

El Reino Unido podría estar viendo su propio final, el verdadero final de uno de los mayores imperios y quedar reducido a Inglaterra y Gales con la separación de Escocia e Irlanda. Separarse de Europa ha sido separarse de sí mismo.

Y nos preguntamos ¿qué similitudes tiene todo este proceso de desencuentro en el Reino Unido con los movimientos que se producen en España en la actualidad? Tal vez por eso, nuestra mente sigue prefiriendo otras opciones para un futuro de trabajo y de vida alejados de la tierra que nos vio nacer.

(es una entrevista realizada por Víctor Viciano)

 

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