Carta del director: “Por unas fallas realmente democráticas y populares”

LA TRACA FALLAS

 

Lo primero que deseo decir es que el concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València, Pere Fuset, es un hombre valiente e inteligente que vive y ama la fiesta fallera con pasión, y que además lo demuestra cada día.

Por eso y mucho más, tiene todo mi apoyo para seguir trabajando por la conversión de las fallas de València en una fiesta aún más popular y más democrática.; una fiesta que mantenga y ensalce lo mejor de su tradición centenaria, pero en la línea de su misma esencia, de lo que fue en sus orígenes y alejada de todos los aditamentos extraños y manipuladores que a lo largo de los años del franquismo se le fueron colgando.

No es una tarea fácil como se puede suponer y comprobar; hace escasos días, con las Fallas en ciernes, una gran polémica ha sacudido a una de las comisiones más relevantes de la ciudad, al pretender invitar y agasajar su presidente nada más y nada menos que a la hija del exdictador Franco.

Y es que en un sector importante de la fiesta se ha apalancado un conservadurismo social que a veces roza y raya con el neofranquismo; ese mismo sector casi coincidente con quienes le montaron una crisis artificial, en una asamblea de presidentes de fallas, pocos días antes de que la UNESCO tomara su importante e histórica decisión de declarar nuestra entrañable fiesta como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Digo todo esto porque Pere Fuset tiene muy claro que hay que renovar la fiesta y no sólo en lo que se refiere al uso de materiales tradicionales, evitando los contaminantes en la construcción de los monumentos, sino en un sentido muy amplio del concepto renovación.

Repasemos cosas que no deben seguir iguales tras muchos años de conservadurismo y de instrumentalización política, en mi modesta opinión…

. Papel de la mujer: la mujer no puede ser simplemente un elemento trasnochado de decoración lleno de tópicos machistas. Ser fallera mayor no es ser la chica guapa que va a todos los sitios colgada del brazo de un atractivo galán.

La mujer debe tener paridad en la presencia en los órganos directivos del mundo fallero, como ya sucede en otros estamentos. Hay que desterrar lo reaccionario relativo a normas de usos y costumbres, indumentaria y lenguaje escrito y verbal en el mundo fallero actual.

. Junta Central Fallera: es un organismo creado en los primeros tiempos del franquismo para burocratizar y controlar desde el poder político las Fallas. Se ha convertido en una especie de gran ministerio con estructuras enormes y muchas veces poco opaco en su funcionamiento. O desaparece o se reforma y democratiza totalmente, tal como parece estar diciendo el concejal de Cultura Festiva.

Los políticos deben darle toda la autonomía posible al mundo fallero, evitando la intromisión en el mismo.

Hay que dar la palabra y el voto a las bases de cada comisión fallera y no sólo a los presidentes para el funcionamiento de ese ente. Igualmente se debe hacer en las juntas locales, aunque algunas de ellas ya son más claras y democráticas en su funcionamiento.

La convocatoria de un congreso fallero es algo urgente y necesario.

. Laicidad y respeto a la pluralidad: partiendo de la base de que el acto de la ofrenda a la virgen en València, como tal, no forma parte histórica de la fiesta, sino que fue añadido en los primeros años del franquismo por un general con mando en la plaza, se debe respetar el principio laicista y no poner en el programa fallero como acto protocolario obligado, ni misa alguna, al igual que se debe tener en cuenta que hay una realidad de diversidad de identidad sexual y que eso de emparejar hombres y mujeres para desfilar es algo rancio ya.

. Fiesta abierta y respetuosa: demasiadas veces, se percibe la fiesta como algo muy cerrado al conjunto del entorno social de cada comisión, el hecho de montar una carpa en la calle, a la cual casi nadie puede acceder, da una imagen negativa, especialmente si el vecindario cercano sufre los horarios de jolgorio molesto y no puede ni tomarse una cerveza en la falla.

Los falleros deben ser muy respetuosos en tal sentido y procurar, como ya se hace por una buena parte de los mismos, abrirse al público que vista su monumento en su demarcación.

. Evitar la mercantilización excesiva: no hace bien alguno a la fiesta, menos ahora que ser declarada por la UNESCO patrimonio inmaterial de la humanidad conlleva cierto compromiso de seriedad, convertir las fallas en muchos casos, sobre todo de las grandes, en un mero negocio y una gran pancarta publicitaria.

.Materiales y formas: se debe volver a lo más tradicional en la manera de crear y construir los monumentos, usando materiales inocuos y con participación de toda la gente de cada comisión; que no sea sólo algo que hace un grupo de profesionales de una empresa a la cual se le paga por ello junto al artista fallero.

Evitar a corto plazo usar materiales contaminantes.

Hay que dignificar aun más la figura del artista fallero y elevar definitivamente a nivel académico los estudios de esa especialidad en los centros de enseñanza secundaria.

En definitiva, las Fallas han de pasar la prueba de su declaración como patrimonio inmaterial de la humanidad con nota sobresaliente en todos los aspectos, conjugando una fiesta tradicional y centenaria con la realidad social del siglo XXI.

Malgrat això, visquen les Falles sempre!

César Jara, director de Safor Informatiu y redactor de LA TRACA.

(Artículo que aparece en la edición fallera de LA TRACA el día 17 de marzo).

 

 

 

 

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