ALERTA CIUDADANA: Sobre el consumo de cannnabis

Foto comisario horizontal

En este tiempo pocas personas ignorarán que la planta cannabis sativa es el arbusto del cual se extrae un principio psicoactivo denominado tetrahidrocannabinol (THC) que tiene propiedades placenteras para el cerebro y algunas propiedades medicinales para diversos órganos. Se ha consumido desde hace cientos de años de muchas maneras las principales de las cuales son: las hojas conocidas como marihuana, picadas y fumadas o en infusiones; la resina de la planta, conocida como hachís, fumados, inhalado e impregnando comidas o pastelillos.

Pero además de esos efectos placenteros y medicinales el THC produce unos efectos adversos en el cerebro y a la vez hace a sus consumidores dependientes de la sustancia, es decir produce adicción, razón por la cual está incluida la planta y sus derivados en el cuadro I y cuadro II de la Convención de Naciones Unidas de Viena en 1988; pero de los efectos psicológicos hablaré en otro artículo. En nuestro ordenamiento jurídico se encuentra prohibida en el artículo 368 del Código Penal Español.

Todo lo anterior es sobradamente conocido, pero en ocasiones nos encontramos con personas que nos consultan, y otras veces intervenimos por denuncia ciudadana o por investigación propia en domicilios, azoteas, balcones, etc., donde algunas personas tienen, desde una a unas pocas plantas, que siembran y cultivan, según manifiestan “para su propio consumo” y piensan erróneamente que el cultivo para consumo propio está permitido. Y aquí es donde quiero ir a parar, no hay en España ninguna excepción al artículo 368 del C.P.E., Que dice: “Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos“. Hay agravaciones y disminuciones de la pena en los artículos siguientes hasta el art. 376.

Es decir, en cuestión de drogas el legislador ha prohibido el cultivo de la planta, la elaboración de los productos de la planta (la transformación en resina que es el hachís) y la venta; pero además castiga también a los que promuevan, favorezcan y faciliten dicho tráfico y eso mete de lleno a los Clubes de Consumidores de Cannabis.

En estos días está de actualidad este tema de los clubes de consumidores, habiéndose creído de modo erróneo, y quizá interesado, que constituyendo legalmente un club y estableciendo en sus estatutos que el consumo es exclusivamente terapéutico, se salían de la norma general del artículo 368 del Código Penal, pero no es así. Esta comisaría desarticuló uno de estos clubes en nuestra localidad, pero que tenía la plantación en Oliva, detuvo a toda la junta directiva y se incautó de 200 kg. de marihuana, siendo imputados por el delito de tráfico de drogas; algo parecido está sucediendo en estos momentos en Cataluña, donde habían proliferado este tipo de clubs, al parecer con cierta tolerancia de las autoridades de la zona, y hace pocos días en Valencia.

Por otra parte, no sólo el cultivo, la venta, el favorecimiento del consumo, el tráfico, o la tenencia para el tráfico están penados; todas las anteriores figuras lo están en el art. 368 del Código Penal. Pero es que la mera tenencia para el consumo propio es ya por si una infracción administrativa prevista en el artículo 25.-1 de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana 1/1992, que dice: 1. Constituyen infracciones graves a la seguridad ciudadana el consumo en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviera destinada al tráfico, de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo”.

Y esta es una de las razones por las que la Policía identifica en la calle a un ciudadano que está consumiendo, realiza controles en los establecimientos abiertos al público en los que hay denuncias o constancia de que se consume, e incluso si con ocasión de entrada legal en una vivienda encontrara pequeñas cantidades de estupefacientes dedicadas al auto-consumo… en cualquiera de estos actos se levantaría en el momento e in situ un Acta-Denuncia Ley 1/1992 en la cual la Policía incauta la sustancia, posteriormente la envía al laboratorio de la Consellería de Sanidad para su análisis y paralelamente se propone al Delegado del Gobierno para que sancione dicha infracción con una multa, que para las infracciones graves va de 3001 euros a 30.000, y si la infracción es considerada leve de hasta 3000 euros.

Las sanciones impuestas por estas infracciones podrán suspenderse si el infractor se somete a un tratamiento de deshabituación en un centro o servicio debidamente acreditado, en la forma y por el tiempo que reglamentariamente se determine.

RECUERDE: No está permitida legalmente ni la tenencia de estupefacientes ni de otros productos psicotrópicos, para propio consumo, aunque sea una sola planta y en su propia casa; ni los Clubes de Consumo Terapéutico son conductas impunes a la Ley.                                                                                                                                                                                                                                                     (Con la colaboración de Armando Jiménez, comisario jefe del Cuerpo Nacional de Policía de Gandia).

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